Cómo comprimir imágenes para la web sin que se vean mal
Guía práctica para reducir el peso de las imágenes y acelerar tu web: cuánto comprimir, qué formato elegir y los errores que estropean las fotos.

Las imágenes pesadas son la causa número uno de las webs lentas. Una foto del móvil puede pesar 5–8 MB, más que una página bien optimizada entera. La buena noticia: normalmente puedes quitar un 70–90% del peso sin que el ojo lo note.
Encontrar el punto justo
Comprimir es un equilibrio entre peso y detalle visible. Para imágenes que se ven en pantalla, una calidad del 75–82% es el punto dulce del JPEG: el archivo se reduce mucho pero a distancia normal no distingues la diferencia. Por debajo del ~60% empiezan a aparecer bandas en el cielo y halos en los bordes.
Redimensiona antes de comprimir
Este paso se olvida a menudo. Si tu diseño muestra la imagen a 1200 px de ancho, no subas el original de 6000 px. Redimensiona al ancho real primero y comprime después; muchas veces el redimensionado ahorra más que la propia compresión.
Elige el formato correcto
- Fotos → JPEG, o mejor WebP (un ~30% más ligero a igual calidad).
- Logos, iconos, imágenes con texto → PNG (o WebP) para bordes nítidos.
- Fondo transparente → PNG o WebP, nunca JPEG.
Nuestra herramienta de compresión lo hace todo en el navegador: tus imágenes nunca se suben a un servidor. Arrastra un lote, fija el peso objetivo y descarga.